lunes, 30 de septiembre de 2013

Un monumento a tu padre

Como ya habras podido comprobar en tu corta vida, tu madre es un "poco" gruñona.
Además, sospecho que durante el parto nos inyectan el chip de madre. ¿En qué consiste este chip?  De pronto te ves diciendo y haciendo todas esas cosas que tu madre hacía y tanto criticabas y te vuelves un poco "rarita".

Pues si a esas rarezas que te vuelven más susceptible, le sumas las noches en vela, las 24 horas de guardia velando porque no te pase nada y los temores y dudas de "¿lo estaré haciendo bien? Da como resultado que salte a la mínima y todo me siente mal.
Y ahi entra en juego tu padre, que no se de donde saca tanta paciencia y sabiendo que mi borderia es fruto del cansancio no entra al trapo y simplemente espera a que se me pase, que suele ser enseguida.

Por eso no se me ocurre otra forma de agradecerle su apoyo que con un monumento. Y aquí tienes, papá mi particular "monumento" porque no te agradezco lo suficiente que estes a mi lado.

¿Por qué Txiwaka?

Porque Txiwaka fuiste tu.

Desde la crucecita en la prueba de embarazo hasta que supimos que eras chico y decidimos tu nombre fuiste Txiwaka. Miento, desde la prueba de embarazo no, desde que vimos tu corazoncito latir en aquella primera ecografía con apenas 6 semanas, ya que hasta entonces tu madre no se lo creyó. Bueno, creo que no se lo creyó hasta que te tuvo en brazos una vez nacido. Y hoy, casi un año después de que te cogiera en brazos por primera vez, todavía me sorprende que algo tan maravilloso haya salido de mi.

Fuiste Txiwaka aproximadamente durante 20 semanas, y la verdad, es que poco te pareces a ese personaje de la guerra de las galaxias, pero este fue tu primer apelativo cariñoso. Y es que has sido Txiwaka, Neno, Cachorrito, Mi Rey, Bichito, Peque, Mi bebé, y una lista interminable de ñoñeces que se le ocurren a tu madre, pero Txiwaka fue el primero.

Y ese es el motivo de que este blog que te quiero dedicar a ti, se llame Txiwaka.