Un cumpleaños perfecto ya no es correrse una juerga hasta las tantas de la madrugada, ni verte envuelta en miles de regalos, no.
Un cumpleaños perfecto es poder pasar un rato con los tuyos, sin que falte nadie, aunque sea una visita corta, o un video grabado cantando una canción, miles de mensajes de tus amigos, incluso de los que están lejos, incluso de aquellos con los que hace tiempo que no hablas, pero que están ahí. Un cumpleaños perfecto es que los que más quieren hagan el esfuerzo de venir a verte, aunque esten enfermos.
El mejor regalo para un cumpleaños perfecto es el dibujo, indescibrable a veces, de dos niños, una canción de tu hijo, un beso de tu marido, un abrazo de tu madre...
Un cumpleaños perfecto no es una gran fiesta, son pequeños detalles. Por todo eso, gracias por un cumpleaños perfecto.