domingo, 13 de octubre de 2013

Las noches son nuestras

Otra noche más sin dormir. Pero las noches son nuestras, sólo tuya y mía. Es nuestro momento. Papá solo participa poniendo como banda sonora su respiración pausada, relajada, él duerme tranquilo.

Y aquí estamos tu y yo. Tumbados uno frente a otro. Yo con la camiseta subida, ofreciéndote el pecho, tú con los ojos cerrados, acariciándome la piel de mi abdomen con tu pequeña manita, yo mientras acariciándote la cabecita, la espalda... Es nuestro momento, un momento íntimo.

Hay veces que ésto es suficiente para que vuelvas a conciliar el sueño. Pero esta noche no, esta noche estás más nervioso, quizá los dientes, quizá cualquier otra cosa, pero hoy el pecho no es suficiente consuelo para ayudarte a volver a dormir. Necesitas más, pero ahí está mamá para dartelo, ella está cansada, pero no importa, siempre te dará lo que necesites, aunque alguna vez proteste.

Te cojo en brazos, muchas veces eso es suficiente para que dejes de llorar, pero quiero ayudarte a que te vuelvas a dormir. Vamos al salón, para no interrumpir el descanso de tu padre. Pongo en el televisor una música tranquila y comenzamos a bailar. Bailamos a media luz, casi en penumbra, mientras me pregunto si algún vecino más estará despierto a esas horas. Hay veces que te canto, hay otras veces que estoy tan cansada que simplemente me dejo mecer al compás de la música. Tu mientras tanto, te vas relajando en los brazos de mamá, tus ojitos se cierran y tu respiración empieza a ser más rítmica, más profunda... te estas durmiendo. Mamá sigue bailando un poquito más, mientras te doy besitos en la frente y te digo lo mucho que te quiero.

Te llevo a la cuna, te deposito en ella con cuidado, te arropo despacito para que no te despiertes y me despido de ti con otro "te quiero". Hasta el próximo baile.

No hay comentarios:

Publicar un comentario