Perdoname por aquellas veces (más de las que me hubiera gustado) que te he levantado la voz. Perdoname porque a veces a mamá se le olvida que eres un niño, que para ti todo es un juego.
Perdoname porque a veces intento imponerte mis normas, las normas de esta sociedad, una sociedad regida por horarios, unos horarios para adultos.
Perdoname por las prisas, por los agobios, por intentar hacerte crecer antes de tiempo.
Perdoname porque a veces estoy cansada y no tengo ganas de jugar, perdoname porque a veces pago mi frustración contigo. Perdonarme por todas las veces que siento que te he fallado, y por aquellas que probablemente te falle en el futuro. Perdoname por no ser la mejor madre del mundo. Perdoname... Pero jamás te pediré perdón por los millones de besos, por no cansarme de acariciar tu pelo, por sufrir tu dolor, por quererte con cada latido de mi corazón, por quererte más que a mi vida.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Perdoname
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario